Cirugía Plástica Reconstructiva

LESIONES CUTÁNEAS Y CÁNCER DE PIEL.

El tratamiento de las lesiones cutáneas benignas (nevus, quistes, verrugas…) faciales y corporales mediante técnicas de Cirugía Plástica, permiten un resultado estético satisfactorio al obtener unas cicatrices más disimuladas. Así mismo, la exéresis quirúrgica de tumores cutáneos cancerígenos y su reconstrucción mediante el empleo de injertos y colgajos, únicamente empleados en Cirugía Plástica, garantiza su salud y su apariencia estética.

CORRECCIÓN DE CICATRICES.

Las cicatrices como consecuencia de accidentes, traumatismos, o secuelas de intervenciones quirúrgicas previas, son uno de los retos más difíciles de la Cirugía Plástica. No podemos eliminarlas completamente, sobre todo en aquellos casos de cicatrización anómala. Per sí podemos mejorar su aspecto disimulándolas, mediante el uso de tratamientos tópicos, procedimientos mínimamente invasivos, o con la utilización de técnicas especiales en una nueva revisión quirúrgica de la cicatriz.

DEFORMACIONES CONGÉNITAS.

Las anomalías del nacimiento pueden producir una deformidad funcional y estética, que puede acentuarse durante el crecimiento de las personas y causarle problemas de diferente índole, así como trastornos psicosociales. Estas deformidades pueden variar desde una simple deformidad del pabellón auricular hasta una ausencia total de la mama. La Cirugía plástica permite tratar estas malformaciones y minimizar sus secuelas.

EXPANSIÓN DE TEJIDOS.

Los expansores tisulares nos permiten ganar piel para su uso en la reconstrucción de diferentes partes del cuerpo. Se emplean en la reparación de defectos congénitos, secuelas de accidentes, quemaduras, reconstrucción de la pared abdominal tras intervenciones quirúrgicas y son muy utilizados en la reconstrucción mamaria.